La Buena Buena Madre Henriette Aymer:
Su origen en la sociedad de fines del Antiguo Régimen, le dan un ambiente y una educación en los valores religiosos propios de la tradición francesa y la  somera instrucción apropiada para la mujer.

Cuando la afecta la persecución social y religiosa, buscando sentido  a su vida, tras su encuentro con Dios en la prisión, es llevada a la Sociedad del Sagrado Corazón,  al  Padre Coudrin , su guía, y al grupo de las solitarias, con quienes comienza a andar.
Es el grupo inicial de la Congregación. Desde ese momento se entrega a la realización de la Congregación. Cohesiona en torno a ella al grupo de las Solitarias y a muchas mujeres que buscan una oportunidad de consagración  tras la destrucción de la vida religiosa provocada por los acontecimientos  políticos. Su liderazgo innato le permiten crecer como Fundadora pero más aún como Madre. Su bondad unida a un carácter fuerte , vivo y  sensible al otro, la llevan a ser la Madre y Fundadora en ese rápido crecimiento de la rama de las Hermanas.

Uno de los dilemas que nos presenta la vida de " la Buena Madre" es la conjunción en ella de aspectos aparentemente contradictorios. Una profunda vida mística  la lleva a horas de adoración,  a una unión continua y a fenómenos místicos que  ella misma no logra explicar, pero que el Padre Coudrin  aprovecha para saber los designios de Dios sobre la joven Congregación. Por otro lado una actividad incansable, más de 20 fundaciones a los largo de Francia, formación de hermanas , apoyo a las cabezas de las comunidades. Preocupación práctica y efectiva  de todos los aspectos materiales de las dos ramas. Una maternidad desbordante en afecto y cuidados. Persona compleja, rica, mujer de Dios y Madre de muchos. Es LA BUENA MADRE.